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Salud sexual

Menopausia y deseo: qué cambia realmente y cómo hablar de ello

Publicado el · 3 min de lectura

Un ramo de flores de otoño en tonos cálidos en un jarrón sobre una mesa de madera, con luz suave de última hora de la tarde
Ilustración generada por IA

Traducido del artículo original en francés — Leer la versión francesa

Se habla mucho de los sofocos y de las noches entrecortadas de la menopausia, y mucho menos de lo que ocurre en la intimidad. Sin embargo, en muchas mujeres el deseo cambia de forma durante esta etapa, y en algunos hombres las hormonas también cambian con la edad, aunque de forma mucho más gradual. Entender qué pasa realmente ayuda a dejar atrás los tópicos y a abrir, en pareja, una conversación mucho más sencilla.

Lo que la menopausia cambia de verdad

La bajada progresiva de estrógenos tiene efectos físicos muy concretos: las mucosas se vuelven más secas y frágiles, y las relaciones pueden resultar incómodas. Según los datos de Ameli.fr, la seguridad social francesa, los síntomas urogenitales —sequedad vaginal, infecciones urinarias de repetición, relaciones dolorosas— afectan al 50 % y el 70 % de las mujeres menopáusicas. Esa cifra explica, por sí sola, buena parte de la bajada de deseo que se observa: es difícil que apetezca algo que duele.

Se suman otros factores menos hormonales pero igual de reales: el cansancio por un sueño alterado, los cambios de humor, o simplemente una pérdida de confianza en el propio cuerpo al notarlo cambiar. Muchas mujeres describen también el efecto contrario una vez que la regla y la anticoncepción quedan atrás: una sensación de libertad que reaviva el deseo. No hay un único guion, sino una diversidad de vivencias muy real.

¿Y en el caso de los hombres?

Con la edad, los hombres experimentan una bajada lenta y muy variable de la testosterona, a veces llamada andropausia. A diferencia de la menopausia, no todos los hombres la viven al mismo ritmo ni con la misma intensidad: en una minoría, viene acompañada de una bajada notable del deseo y de la energía sexual. El sueño, el estrés crónico, la falta de actividad física o ciertas enfermedades (diabetes, problemas cardiovasculares) acentúan claramente este efecto, lo que también significa que unos mejores hábitos de vida pueden suavizar bastante sus consecuencias.

Las soluciones que realmente funcionan

La buena noticia es que nada de esto es inevitable, y los profesionales de la salud no lo tratan como un tema tabú. Para la sequedad, los hidratantes y lubricantes íntimos sin receta ayudan en el día a día. Cuando la molestia es mayor, un tratamiento hormonal local a dosis muy bajas —crema, óvulo o anillo vaginal a base de estrógenos— sigue siendo, según la Haute Autorité de Santé francesa, el tratamiento de referencia del síndrome genitourinario de la menopausia, con pocas contraindicaciones y un enfoque personalizado.

El sueño, el ejercicio regular y una alimentación equilibrada también cuentan, tanto en hombres como en mujeres. Y no conviene descuidar la parte de pareja: redescubrir gestos tiernos, sin la presión de “llegar hasta el final”, como el tacto tierno en pareja, suele ayudar a que el deseo vuelva sin ninguna presión encima.

Abrir la conversación en pareja

Muchas parejas nunca hablan de esto, por pudor o por miedo a herir al otro. Y es precisamente ese silencio, más que el propio cambio hormonal, lo que suele dañar la relación. Ameli señala expresamente la falta de comunicación como uno de los factores que agravan la bajada de deseo en la menopausia, al mismo nivel que las causas físicas.

Decir qué apetece, qué ha cambiado, qué duele ahora, no es algo que se resuelva de una vez para siempre, igual que recuerda el consentimiento en pareja, que se repite cada vez. De la misma manera, el vínculo entre salud mental y deseo explica por qué el estrés o el ánimo bajo pesan, a veces, más que las propias hormonas en esta ecuación.

Una etapa que se atraviesa, no un final

La menopausia, igual que la bajada de testosterona en los hombres, no significa el final de la vida sexual: es una etapa que se renegocia en pareja, con información fiable y, si hace falta, con el apoyo de un médico, una matrona o un sexólogo. Atreverse a hablarlo abiertamente, sin vergüenza ni tabú, suele ser el paso que lo cambia todo.

Preguntas frecuentes

¿El deseo siempre baja con la menopausia?

No. Las experiencias varían mucho: algunas mujeres sí notan una bajada real del deseo, mientras que otras se sienten más libres una vez que la regla y la anticoncepción quedan atrás. Los síntomas urogenitales, como la sequedad o las molestias, son frecuentes, pero no siempre eliminan el deseo: sobre todo hacen que las relaciones sean menos agradables si no se tratan.

¿Existen soluciones reales para la sequedad vaginal?

Sí, y son fáciles de conseguir. Los hidratantes y lubricantes íntimos sin receta ayudan en el día a día. Cuando la molestia es mayor, suele proponerse primero un tratamiento hormonal local a dosis muy bajas, recetado por un médico o una matrona, con pocas contraindicaciones.

¿La andropausia afecta a todos los hombres por igual?

No. La bajada de testosterona ligada a la edad es gradual y muy distinta según cada hombre; no tiene nada que ver con un cambio tan marcado como la menopausia. El sueño, el estrés, la actividad física y algunas enfermedades crónicas influyen mucho en lo intensa que se nota.

¿Cuándo conviene consultar por una bajada de la libido?

En cuanto preocupa, se mantiene en el tiempo, o viene acompañada de dolor, sequedad persistente o bajón de ánimo. Un médico, una matrona o un sexólogo pueden distinguir si el origen es hormonal, físico o psicológico, y proponer un acompañamiento adecuado en vez de dejar que la situación se instale.

Fuentes

Este artículo se ha redactado con la ayuda de una inteligencia artificial. Nuestro método